Monumento a Carlos de Alvear
 
Fue inaugurado en 1925, es obra del escultor francés Emile Antoine Bourdelle y uno de los monumentos más bellos de Buenos Aires, con una ubicación que lo hace visible desde muchas direcciones y distintas posiciones.
Tiene amplio basamento en forma de terraza, y escalones adaptando el desnivel del terreno. Es de granito gris; el cuerpo central es de granito rojo dragón, que remata en la figura central con el caballo y cuatro figuras en la parte intermedia, realizadas en bronce, con una altura total de 13 m. La imagen del General se encuentra arriba del caballo y sin sombrero, lo cual generó no pocas polémicas, ya que algunos decían debía montar con sombrero. El escultor, que residía en París, había recibido una muy cuidada información sobre la personalidad y figura de Alvear; respondió a las críticas argumentando que después de haberlo estudiado minuciosamente descubrió que era un bravo militar, y por lo tanto había perdido el sombrero en el fragor de la batalla.