Caza  en Argentina
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Caza en circuito de Ventania

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De los dos grandes macizos montañosos del sur de la provincia de Buenos Aires, se destaca por su altura y extensión el de Ventania, que alcanza casi los 2.000 m . y cubre buena parte de ese sector provincial, de guardar dentro de sus límites al parque provincial Tornquist, de más de 7.000 ha .

 

El primer coto provincial de caza mayor, actualmente en receso, sobre el cordón de La Ventana , que ha sufrido últimamente la acción de voraces incendios, a pesar de lo cual es una de las zonas más arboladas y conserva aún puntas de piaras de ciervos dama y axis, burros salvajes, guanacos y chivos en estado cerril, de los cuales se han obtenido ya muchos buenos trofeos.

Las sierras, de igual antigüedad que las de Tandilia, es decir, muy anteriores a les plegamientos alpino y andino, son forma ciones rocosas de escasa consistencia, por lo cual los montañistas que realizan escalamientos deberán siempre adoptar las máximas precauciones y no confiar en la resistencia de las cerdadas. Esta circunstancia, en cambio, se transforma en grandes ventajas para la agricultura y ganadería. Los suelos de los valles están considerados entre las mejores tierras de la provincia y las pasturas, así como el rinde cerealero y oleaginoso, son de primer orden.

Esta circunstancia, más la existencia de bosques naturales de talas, espinillos y algarrobos, con el agregado de numerosas formaciones boscosas de fresnos, eucaliptus, robles y otras especies del hemisfe rio norte, han transformado en los últimos decenios a esa región en un notable coto natural de caza. Además, la existencia de varias vertientes naturales que se reúnen en el sistema hidrográfico del río Sauce Grande, cuya desembocadura en el mar tiene como antesala la laguna homónima, famosísima por la abundancia y calidad de sus pejerreyes, completa un cuadro muy atractivo para los amantes de ambas actividades, alentados también por la relativamente escasa distancia de las grandes ciudades, inferior en menos de la mitad a la distancia que separa dichos centros de otras concentraciones como la zo na andina sur o la montañosa del noroeste.

 

Caza menor

 

Como adelantamos, el elemento fundamental en esa zona es el ciervo mediano exótico, ya que el venado de las pampas (ozotoceros bezoarticus), otrora muy abundante, fue desapareciendo de esa zona serrana por la caza intensiva y la acción letal de la fiebre aftosa. También se realizan cacerías de pumas de muy buena talla, que se efectúan mediante acuerdo con los dueños de los campos y al rececho, con la ayuda de jaurías de perros mestizos.

Un capítulo aparte lo merece la caza menor, ya que Ventania es un refugio inigualado de aves de caza autóctonas y, desde hace ya varios años, de faisanes de la variedad "collar" o "mogol" y "tenebroso". En varias estancias que aún guardan celosamente esas zonas de reproducción, han progresado en forma satisfactoria al extremo de extenderse hacia el noroeste de la provincia, en la línea de la ruta paralela al límite con La Pampa.

En el plano meramente local, digamos que abundan las perdices comunes (Nothura maculosa nigroguttata), las grandes o coloradas, hasta hoy prohibidas (Rynchotus rufescens pallescens) y la martineta o copetona (Eudromia elegans). De las tres, la que más expansión ha registrado en los últimos años ha sido la perdiz grande o colorada, habiéndose comprobado una cierta disminución en la martineta, posiblemente como consecuencia de la desaparición de grandes potreros con pasturas naturales. A propósito de este fenómeno, cabe señalar también que en el caso de las coloradas se observó una gran capacidad de adaptación tanto para el cambio de pasturas o de rincones de campo natural como para la resistencia a plaguicidas de gran poder tóxico. En ese sentido, al decir de los pobladores y observadores científicos, la colorada es una de las aves silvestres que mejor se adapta y mayores defensas aprovecha en ocasión de las grandes campañas con plaguicidas.

La liebre europea y la vizcacha siguen en interés a los tinamiformes en este verdadero "pequeño paraíso" de la caza. La liebre ha sido diezmada en varias campañas de exportación a Europa, a pesar de lo cual consiguió adaptarse a la zona más montañosa, impracticable para los vehículos utilizados en la caza cuantitativa. En cuanto a la vizcacha, sirve para variantes de caza, ya que los integrantes de excursiones de ese tipo, que nunca duran menos de tres días (límite temporario de una cacería de especies menores), suelen dedicar una salida, en el crepúsculo vespertino, para el tiro a la vizcacha con carabina .22 y miras telescópicas especiales de gran luminosidad, ya que este gran roedor de las pampas acostumbra a agrupar-se en la boca de las cuevas a la caída del sol.

Finalmente, las grandes palomas (paloma turca o columba picazuró) han interesado a muchos tiradores de pedana por las dificultades de su vuelo y la enorme cantidad de ejemplares. En este caso, debe decirse que tanto para esas palomas como para la avutarda gris o caiquén (que ha disminuido bastante en los últimos años), los permisos de caza se obtienen con gran facilidad.

Antes de cerrar estas líneas y a modo de aclaración, señalemos que el hecho de citar algunas especies obedece únicamente a la intención de informar lo más ampliamente posible al lector y futuro visitante de la zona. Tal ocurre, por ejemplo, con el guanaco. Este camélido andino no está considerado trofeo en ninguna entidad de caza deportiva del país. La merma de sus hábitats ha reducido, además, el número de recuas y la calidad de sus componentes.

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